Polillas blancas

Hace muchos años, en una terraza de piso compartido, mis amigas y yo hicimos una clasificación irracional del tipo de polillas que existían en Valencia. La clasificación acabó pronto. Estaban las negras y gordas, las grises y las blancas, éstas últimas eran las que más ilusión nos hacía ver.

Creímos con todas nuestras fuerzas que eran portadoras de buenas noticias. Así, sobre todo en vísperas de un examen, nos lanzábamos como locas a la terraza para verlas aparecer revoloteando en la triste bombilla que nos daba luz.

Así, esperando noticias alentadoras fuimos viendo pasar las polillas, cada una por su cuenta, y a veces con distinto tono de blanco.

Todo esto venía porque sin darnos cuenta vamos adquiriendo manías que se quedan con nosotros y de repente te descubres creyendo en cosas que fueron pasatiempos universitarios, intentando ver de qué color es la polilla a la que esta noche le ha dado por marear. Porque en el fondo deseas con todo tu ser que sea blanca y que por arte de magia todo se solucione. Sí, lo era, e irremediablemente me he puesto de buen humor.

“Esto es radio, lo demás ruido o silencio”

No había tenido oportunidad de escuchar la despedida de Toni Garrido en su programa “Asuntos Propios” de RNE. Sus palabras me han llevado a ese primer día de carrera, cuando todo era ilusión y creías en esa necesidad de información que servía para formar un pensamiento crítico que ayudase a interpretar una realidad que en ocasiones se nos escapa de las manos.

Por suerte, seguimos siendo muchos los que seguimos buscando esa información, en vías alternativas, para que no puedan hacer con nosotros lo que durante tantos años pasó en este país, el oscurantismo que envolvió a una sociedad, a la que consiguieron hacerle creer que no servía para nada. Me da la sensación que ahora están jugando las mismas bazas.  Pero nosotros tenemos otras que entonces no existían, menos mal.

La información es tan necesaria, y me permito tomarle prestadas las palabras, y es tan peligrosa la interferencia que puede causar con la realidad, que nos lleva indefectiblemente a coartar nuestra libertad de pensamiento. En unos momentos donde las libertades están sufriendo tan diversos varapalos se convierte en una situación que a mi, personalmente, me estremece.

Hacen falta muchos profesionales como Garrido, como Lucas o como Pepa Fernández, periodistas que han conseguido la mayor transparencia informativa del ente público desde que éste se tomara como referencia de la radio de todos. Y han apostado por hablar claro y no tratar a la gente de idiota. Esto les hace grandes. Y necesitamos más como ellos, profesionales que no tengan miedo de decir las cosas como son.

Nos encontramos ante un momento donde los eufemismos han tomado la palabra y ahí entramos nosotros, los periodistas, que tenemos las herramientas para transformarlo en fácil, accesible y entendible, claro está, siempre que lo permitan.

 

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