Bon Nadal

El olor de la tierra húmeda mezclada con la sal del Mediterráneo, me da la bienvenida y me siento muy feliz. Acabo de llegar a casa y sé que esta calma que transmite es lo que me hace querer tenerla cerca, siempre.

Viniendo para aquí me ha dado por pensar en todo lo que ha dado de sí este año, y cómo brindábamos el año pasado por este año de cambios. Algunas decían que el 2011 buah! que más el 2012, pues ya está aquí. Todo vuestro, todo para nosotras!

He de reconocer que estas fechas me ponen especialmente moñas pero que me encantan. Este año ha sido muy especial para mi y voy a tener la suerte de seguir compartiéndolo con la gente que más quiero.

Todos los que este año me habéis aguantado, soportado, apoyado y sobre todo querido, estáis en mi cabeza en este momento, no me olvido de ninguno de vosotros y ojalá podáis estar sintiendo la alegría que ahora mismo siento yo, desde aquí quiero mandaros un poquito de ella porque realmente sois sus artífices.

Me hace inmensamente feliz que forméis parte de mi vida.

Bon Nadal

 

A menos de 20 días…

Con la tontería ya van a cumplirse casi los 3 meses aquí… hoy he ido a comprarme el billete para volverme a Delhi y volver a casa como el turrón.

Me ha dado un poco de pena. Pero bueno, sabiendo que la vuelta está cerca otra vez, la pena es menos. Y la pena también es menos pensando en jamón, bravas, paella y fideuà!

Tengo ganas de veros a todos y que me deis la energía que necesito. Estos días están siendo un poco “duros” emocionalmente. Estoy ayudando a preparar una expo y estoy haciendo entrevistas a algunas familias. Conocer más “desde dentro” la realidad me está resultando, a veces, complicado.

Cuando estás aquí sabes que cada niño tiene una historia detrás, pero que sea la propia familia la que te lo cuente, con el añadido de que te lo cuentan como con resignación, sin dolor en sus palabras. Es un sentimiento muy raro y a mi hay veces que me supera.

Mira que pensaba que ir a los slums iba a ser la muerte para mi. Después de visitarlos y pulular por allí pensé que me había vuelto una insensible de cuidado. Pero ahora, después de conocer a algunas familias más directamente, he vuelto a sentir aquello que me movió a hacer esto. Y me voy con ganas de recargar pilas para volver con más ganas, si cabe.