A menos de 20 días…

Con la tontería ya van a cumplirse casi los 3 meses aquí… hoy he ido a comprarme el billete para volverme a Delhi y volver a casa como el turrón.

Me ha dado un poco de pena. Pero bueno, sabiendo que la vuelta está cerca otra vez, la pena es menos. Y la pena también es menos pensando en jamón, bravas, paella y fideuà!

Tengo ganas de veros a todos y que me deis la energía que necesito. Estos días están siendo un poco “duros” emocionalmente. Estoy ayudando a preparar una expo y estoy haciendo entrevistas a algunas familias. Conocer más “desde dentro” la realidad me está resultando, a veces, complicado.

Cuando estás aquí sabes que cada niño tiene una historia detrás, pero que sea la propia familia la que te lo cuente, con el añadido de que te lo cuentan como con resignación, sin dolor en sus palabras. Es un sentimiento muy raro y a mi hay veces que me supera.

Mira que pensaba que ir a los slums iba a ser la muerte para mi. Después de visitarlos y pulular por allí pensé que me había vuelto una insensible de cuidado. Pero ahora, después de conocer a algunas familias más directamente, he vuelto a sentir aquello que me movió a hacer esto. Y me voy con ganas de recargar pilas para volver con más ganas, si cabe.

Situaciones y reflexiones

Llevo unos días con ganas de escribir, pero estaba haciendo tiempo para ver si pasaba algo gracioso que os entretuviera. Pero el otro día, se produjo una situación que repiquetea en mi cabeza y son cosas que me hacen pensar… y quizá si la comparto, no me haga sentir mejor, pero por lo menos aquí queda.

Casi todos los días vamos al mercado a comprar para la cena. Antes de ir al mercado pasé por el lavandero a dejar ropa y estaban los hijos, que vienen a las clases de la ONG. Y yo pues les he cogido cariño. Y la niña más mayor me dice que se viene conmigo. El hermano, receloso se apunta también  y ya me ves a mi de la mano de dos niños pequeños por el mercado, ellos sin casi saber hablar inglés y yo sin hablar hindi. Pero allá que no fuimos.

Cuando volvimos, subieron a casa a ayudarme con las bolsas y nos pusimos a jugar, a hacer el tonto un rato mientras hacían tiempo para volver a su casa. Y en estas que le pregunto a la niña, ¿y tu qué quieres ser de mayor? Y me miró con cara rara como si no entendiera la pregunta. Y entonces le dije que qué estudiaría cuando fuera a la universidad. Y ya flipó con mi pregunta… me dijo que ella no iría, que en todo caso, el hermano (que es más pequeño) será el que estudiará.

A mi su respuesta me dejó helada. Y sobre todo, me sobrecogió la entereza con la que lo dijo. Cómo tienen la frialdad de no sentir nada cuando viven en una sociedad que las ningunea.

Hace unos días les dieron las notas semestrales a los niños. Hay una niña que es megalista.  Con la niña viene el hermano, que también ha sacado buenas notas pero no tanto como la hermana. Y a mi me mente volvió a repetirse la escena de los días anteriores. ¿Podrá estudiar? ¿O será el hermano el que ocupe su puesto?

Y estas cosas junto con otras muchas que estoy viviendo, son las que me hacen levantarme cada mañana para seguir peleando por esto.  Porque yo si tuve la suerte de que confiaran en mi. Porque se me dio las oportunidades que necesité para llegar donde estoy. Y eso esta gente no lo tiene. India avanza rápido. Yo sólo quiero que avance más para no encontrarme en estas tesituras que me dejan sin palabras, para poder ofrecer respuestas ante situaciones que me crispan.

Cosas típicas de India: Las vacas

Estando en este país, y sobre todo, en esta ciudad, una no sabe muy bien qué va a encontrarse en la calle. Situaciones cómicas, momentos más de encogimiento de estómago, realidades que suelen pasar desapercibidas pero que no sabes muy bien por qué te llegan.

A mi sigue sorprendiéndome el trasiego de vacas por los callejones. Hemos tenido varias situaciones cómicas, pero que han hecho que ahora les tenga un poco de respeto!

Las vacas campan a sus anchas por las estrechas calles. En Varanasi es donde más sagradas son.

Hace unas semanas, andaba por aquí un pintor madrileño al que Varanasi le inspira. Quedamos para tomar algo en la terraza de su guest-house para hacer algo de “fiesta” de despedida. En la puerta, había una vaca. Matizar que normalmente son inofensivas, pero aquella tenía ganas de marcha. Para apartarlas simpemente les tienes que tocar un poco la cabeza y el cuerno y pacíficamente te dejan paso. Eso fue lo que hizo Manu, con la sorpresa de que le buscó e intentó un par de derrotes para ver si en vez de apartarla a ella, se lo quitaba a él de enmedio. Nosotros tres, prudentemente nos quedamos detrás para ver qué pasaba, y cual fue nuestra sorpresa cuando la vaca se da la vuelta y empieza  a correr hacia nosotros. Pies para que os quiero!  Nos resguardamos en un altillo y yo pensaba que subia los escalones. Qué terror! Pero qué risa!

El otro día íbamos a cenar, y en un callejón estábamos la vaca, nosotros y una bici que pretendió que la vaca volase, porque para mi aún es un misterio lo que quería hacer el indio. La cuestión es que claro, nosotros nos apartamos hacia un lado, la vaca se quedó en medio y el de la bici quiso pasar por el otro lado. Estos somos los personajes principales, entre la vaca y nosotros había gente y entre la vaca y la pared del callejón, también (matiz importante). Pero aún así el de la bici pasó.  La vaca se nos vino encima (pero de lado) claro, nos empujó y de la fuerza caímos sentados dentro de la casa de una señora. “Hola qué tal? Buenas Noches” La cara de la mujer era un poema pero yo no me podía dejar de reir! Qué le pasaría a ese hombre por la cabeza…

Claro, yo ahora les huyo porque me dan un poco de cosica. Y esta mañana, he visto cómo a una de las niñas que vienen al centro su hermana mayor le decía cómo tocarlas y qué hacer cómo señal de respeto hacia el animal.Y me ha entrado la risa.

¿Respeto? Lo que yo te cuente… Malas ganas tengo de comerme una buena chuleta de ternera!

Los niños de mis ojos

Primero que nada, agradeceros la cantida de felicitaciones que han caído este año. Quizá estar fuera no sea del todo malo 😉

Colgué en Facebook alguna de las fotos que nos hicieron de la celebración con los niños. Yo me llevaría a más de la mitad en la maleta en Navidades, no podría deciros que me quedo con ninguno porque todos tienen algo especial.

Hoy la entrada es para ellos. Porque no han tenido la culpa de nacer en un país donde la diferencia de clases es más que acusada, donde nadie les ha dicho que la educación es un derecho universal y que por mucho que quisieran estudiar, alguien les va a poner mil trabas para que puedan evolucionar hacia un futuro digno. Pero gracias a dios, hay gente que sabe que se puede, y han invertido su vida en intentar mejorar las condiciones de vida. Sino mejorarlas, por lo menos darles las herramientas para que ellos sean los artifices del cambio.

Estos son sólo algunos de los niños de mis ojos!

Mamta,

 

Jai Prakash

Estos son los más pequeños

Ritik

Nidhi  Gaur.

Jiwit

Gautam.

Estos son algunos de los niños que me hacen tener esta permanente sonrisa en mi cara. Ya os colgaré más fotos de los slums… ahí sí que queda tanto por hacer!

Mi deseo de cumpleaños este año es para ellos, que puedan tener todos las mismas oportunidades que hemos podido tener los demás.

Por cierto la ONG es Semilla para el Cambio, por si os ha removido un poquito la conciencia ¡vosotros también podéis hacer algo por ellos!

 

Happy Diwali

Después de estar casi una semana en la cama, ya nos hemos recuperado de las fiebres, aunque el chickengunya no se acaba de ir de este tipín… el médico dice que es cuestión de paciencia, que es un virus muy agresivo y que en 10 días nuevas, aunque a mi no me salen las cuentas pero…

Esta semana ha sido Diwali, el festival de las luces y el comienzo del año nuevo hindú. Es superbonito (al estilo indio). Todas las casas las iluminan con luces y ponen velitas en las escaleras y en las puertas de las casas. La noche grande, tiran todo un cargamento de petardos y castillos de fuegos, dependiendo del poderío de cada familia, claro está, pero es una fiesta de ruido. Cómo les gusta!

Nosotros lo vivimos en el tren. Aprovechando que había unos días de vacaciones no fuimos a Delhi. Por lo menos, tuvimos la oportunidad de romper un poco con la rutina, y tomarnos un roncito güeno en una disco! Varanasi mola todo menos por la fiesta, que no hay y a veces se echa de menos…


Acabamos en una private party con un tipo de Trinidad y Tobago que trabajaba en la embajada. Con él, una inglesa y varios indios. La verdad que fue bastante divertido, y bastante fuera de lo normal. Al día siguiente, con un resacón considerable nos volvimos a Varanasi.

Ya de vuelta, echo de menos quizá, la limpieza, aunque estando en Delhi se echaba de menos el caos de estas calles y el jaleo, con las vacas, los perros, las cabras… esta ciudad es un mundo a parte.

Pero es extraño, porque aunque hay mucho jaleo siempre, siempre parece que haya silencio. Es muy curiosos, anoche estábamos tomando un chai en uno de los ghat y había un murmullo que en cualquier otro sitio te hubiera dado dolor de cabeza, sin embargo, parece que no exista. Es un murmullo sordo que te acaba relajando.

Por cierto, ayer creo que vi al primer cuerpecito muerto en el Ganges, pero como iba muy bien tapado, prefiero pensar que es una bolsa de basura grande!!!!

Happy Diwali!

 

 

Fiebres víricas

Tenía en mente contaros lo bien que nos lo pasamos la Xupi, Juan y yo en los poquitos días que pudimos estar juntos, o contaros la de cosas curiosas que pasan cada día en esta ciudad. Pero no tengo demasiadas fuerzas para escribir.

He debido de pillar el virus más violento que existe en India que llevo 3 días en cama, con 40 de fiebre… hoy ya empiezo a ser un poco más persona. Tuvo que venir el  médico que me infló a pastillas y ya no sé si es la fiebre o el medicamento pero estoy hecha una braga.

Muy curiosa la visita del médico. Que sabe lo que tienes con verte la cara. Un poco de auscultación y pastillazo al canto. Por lo que se ve es su manera de proceder y pocas veces se equivoca, quizá esto en España no me lo dejo hacer… pero estaba tan mala… se me había quedado paralizado un brazo!!! Y con unos sudores fríos, que menos mal que tenía el palmito beneit…

Ahora ya me puedo reir pero que días he pasado… prefiero tener la de Moctezuma que volver a pasar por unas fiebres así… ay!

¿Qué fue antes el huevo o la gallina?

Por lo que he visto hasta ahora y por lo que me cuentan que queda del mes de octubre en cuanto a festivales indios se refiere, cada vez estoy más convencida que los indios son un poco valencianos, o que los valencianos somos muy indios.

Esta semana ha sido el Dursshera o Durga Festival. Durga es una de las diosas importantes en este país de los mil dioses. Es como la madre, lo que vendría a ser la Geperudeta o la Mare de Déu de Gràcia. Le hacen una novena y los últimos cuatro días se exponen las figuras de la diosa en locales donde se  juntan todos los miembros del barrio. Y no me digáis que no suena a casal fallero porque no cuela.

Después de cuatro días de intenso ritmo hasta altas horas de la madrugada, con un altavoz en la ventana, en el que podíamos oír batucadas sin parar, se reúnen en la “falla” y se la llevan al Ganges, al ritmo de batucada y tras una cabalgata donde los niños se disfrazan de dioses (otro guiño a la cabalgata del Ninot). Vamos que como me decía Israel en un mail, aquí traemos una charanga y nos hacemos los amos!!

Una vez llegan al río, la suben a una barca (muy Semana Santa marinera) y después de hacer una pooja con fuego, la lanzan al río. Y se acabó el festival. Así dos días seguidos.

Que cuando ves las figuras piensas, qué pena que acabe en el río. Pues igual que las fallas que acaben en el fuego. Además hay artesanos que se dedican a hacer Durgas durante todo el año, a modo de maestro fallero.

Se lanzan en los dos Ghats más importantes pero se ven numerosos castillos de fuegos a lo lejos, porque esto es una fiesta nacional, con peregrinaciones y todo. Dicen que la fiesta más importante es en Calcuta, pero que Varanasi la ha copiado. Pues miedo me da. Lo de los fuegos no es la Nit del Foc pero hace un comboi…. Aunque todo el mundo me ha dicho que me espere porque en Diwali (el Año Nuevo hindú) están 24 hours non-stop petarding.

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Entonces yo, ignorante como soy en esto de la historia, me pregunto ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? No lo sé, pero lo que sí sé es que a mi esto me hace parecer que estoy en casa.

El caos en equilibrio

Hace una semana estaba haciendo una mochila que estaba cargada de ilusión. Aquí el tiempo pasa muy rápido, y parece que lleve ya un montón. Será el calor y la humedad y estos interminables días de India, no lo sé, pero aunque agotada, no ha bajado la energía y esa temida parada de burro, aún no ha tenido efecto, ni espero que la tenga.

Llegar aquí tras 72 horas de viaje, se dice muy rápido pero creo que hasta hoy no me había dado cuenta de lo cansada que estaba. Fue llegar y no parar. Hemos estado viendo algunos de los proyectos que la ONG, y empezando a planificar tareas. Aún queda mucho por ver y, sobre todo, por aprender. María, la directora de la ONG y Cesc, el voluntario del taller de pintura de pañuelos de seda, me han hecho que el aterrizaje haya sido muy fácil y enseguida me he encontrado muy a gusto.

Anoche nos tomamos un roncito, y aunque no supo igual, también sentó bien. Hoy hemos ido a  comer tortilla de patata!!!!! Con cebollita y todo, acompañada de pa amb tomaca que hacía que se te saltasen las lágrimas. Menos mal que ellos tienen localizados bares donde se come de lujo por cuatro duros, y yo estoy encantada de la vida. Aún no echo de menos eso de no comer vaca!

Recordaba esta ciudad caótica, pero se me habían olvidado la multitud de matices que tiene. Con los mozones, los ghat están cubiertos porque el Ganges llega casi a la ciudad vieja. Hoy hemos ido a verlos y ya empiezan a ser algo de aquello que yo recordaba pero aún falta mucho, sobre todo manguerazos para quitar barro. Donde yo vivo, está en la calle principal de la ciudad vieja y muy cerca del Ghat principal. El barrio se llama Dashashwamedh (no pretendo que lo busquéis en google maps pero por si os da por ahí…) Son todo callejuelas estrechas, todas muy parecidas entre sí, y yo temo perderme y acabar en el Rajastán!

Hay tanto que contar… todos los días pasan un millón de cosas diferentes.Conducciones temerarias con los rickshaws, baches de infarto con los ciclorickshaws, barro por todos los sitios, aguas fecales de tuberias que no han aguantado los monzones… curro, mucho curro y siempre con la sensación de ir de aquí para allá y adelantar muy poco, aunque en realidad no sea así… está ciudad te mantiene viva.

Todo muy caótico, pero es ese caos que tiene India que siempre permanece en equilibrio.